Archive for April, 2009

Rana roja

JULIO-15

El verdadero escritor satírico tiene que oscilar entre artista y periodista. No debe ser intrigante ni hacer zalamerías a los cerdos poderosos o a los monstruos alevosos con tipo de hombres. Nada de cultivar a nadie por medio de la cortesanía.

Ramón Gómez de la Serna” (1888-1963)

(De Nuevas páginas de mi vida, “Alianza Editorial”, España,1970)

CARTELERA DEL CLUB DE LOS SATÍRICOS MEXICANOS

Si nuestros ciberlectores, ávidos de conocer el rostro negro de quienes por el mundo andan con la careta blanca de la honorabilidad y respetabilidad tienen algún tiempecillo libre, deben asomarse al encueramiento de CARLOS MONSIVÁIS en: http://elclubdelossatiricos.blogspot.com

La Choforeada

7

Al comienzo de febrero del presente año las voces que condenaban el Diccionario de las choforoscosas del Chóforo iban en aumento, no así aquellas que lo defendían, escasas y con argumentos débiles. El balance era notoriamente desproporcionado en desdoro de la obreja. Fue en “El Ángel” suplemento dominical del periódico “Deforma” donde publicó el 10 de febrero Valeria Luiselli una sarta de lisonjas y alabanzas de poca miga y mucha cáscara podrida. El artículo es largo, notablemente plagado de esa jerigonza tan propia de quienes escriben en esas Letras Viles que comanda KK y que de manera muy abstracta nada dicen. La autora, junto con Rafael Lemus presentaron el bodrio y ambos, no está por demás recordarlo, figuran en el equipo que hace Letras Viles. Son, por decirlo en palabras del mismísimo Chóforo, sus entrañables compañeros de equipo, esto es: su clanecito aspirante a mafiecita. El artículo de Luiselli es muy largo y no deseamos ofender el buen gusto de nuestros lectores copiándolo todo. Bastan unos párrafos para darse cuenta del chorizón pergeñado por la señora Luiselli y titulado Una apuesta lúdica.

…Supongo que para ahora ya ha quedado claro que con el Diccionario crítico de la literatura mexicana, 1955-2005 (FCE-2007), Domínguez Michael no quiso hacer un diccionario , en el sentido común de la palabra –basta leer las primeras líneas del prólogo o la misma cuarta de forros para saber que este libro es una antología crítica, un diccionario de autor, una selección personal.

Valeria tiene razón: entonces como ahora ha quedado muy claro que “eso” no es un diccionario. ¿Qué diferencia existe entre un diccionario común y un diccionario de “autor”?. Valeria explica que un diccionario “de autor” es en realidad una antología crítica, una selección personal. Entonces ¿para qué demontres le dio el nombre de diccionario en primer término? Toda antología es una selección personal, en eso no hay duda. Entonces, ¿a qué viene la redundancia? Valeria se exprime las meninges y se enreda en seguida defendiendo la tesis de que, pese a todo,”eso” es un diccionario, aunque eso sí , “de autor”. El hecho de que “eso” no se apegue a las formas tradicionales de un diccionario común, habla a favor del Chóforo: ¡qué osadía, ir a contracorriente! Por eso el Chóforo es el Chóforo, un gigante de la crítica literaria…aldeana tepuja. Y así…

Lo cierto es que el título de este libro, lejos de reflejar una pretensión de objetividad exhaustiva, corresponde más que nada a la apuesta lúdica por un orden que no prefije un criterio de lectura. Ahí, una de sus riquezas.

Más bien ahí una de sus pobrezas. Tenemos al niño travieso, al Choforín, apostando a que si enlista a los autores por él “estudiados” en orden alfabético, desconcertará al lector. ¡Qué listo es este niño! ¡Qué juguetón! Nos quiere tomar el pelo diciéndonos que su selección personal es en realidad un hermoso y entretenido diccionario. Y se lo tenemos que creer, pues de lo contrario, hará un berrinche de padre y Dios mío. Como el que está haciendo ya hace cinco meses.

Vamos a jugar, vamos a poner a fulano junto con mengano.

Por esa razón resultan más frescos y ágiles estos textos que, aunque están más lejanos del ensayo y más próximos a la reseña, no cesan de deslumbrarnos como sólo lo hace la inteligencia.

¡Qué inteligencia la del Chóforo! Caray, mira que con acomodar los autores en orden alfabético ya deslumbró a los lectores. En especial a Valeria, se entiende. Su contlapache. Su sicaria. Observemos la agudeza mental del Chóforo:

No cualquiera puede, con honestidad, invocar a Jorge Aguilar Mora, Julio Torri y Jenofonte en un mismo ensayo;

¿En qué quedamos, son ensayos o son reseñas?

Pocos pueden pasar del análisis templado de quien bosteza mientras escribe, a la reflexión solemne, al guantazo que afirma que tal o cual escritor “nos va a dejar calvos de tanto tomarnos el pelo”. Domínguez Michael viene y va de la historia a la política nacional, del chisme literario y al aforismo, sin desplomarse.

Valeria tiene razón: pocos pueden. Y entre esos pocos no está el Chóforo cuyo desplome en este libro ya es histórico. ¿ Quién va a tomarlo en serio de aquí en adelante? Sus entrañables amigos de Letras Viles tendrán que fingir que lo toman en serio, que lo leen, que lo gozan y quizá hasta le den palmaditas en la espalda cada vez que publica un ensayo que no es sino reseña, una reseña que no es sino un juguete ofensivo a la inteligencia.

el trabajo de Christopher es irreductible a una sóla fórmula porque ante todo, es un escritor que pertenece a a la categoría de escritores que piensan antes de escribir y mientras escriben y no, como anotó Alfonso Reyes a propósito de algún desdichado, a la categoría de escritores que piensan después de escribir.

¡Lo que hace el cuatachismo! Aquí tenemos a Valeria afirmando sin pudor alguno que el Chóforo pensó mucho su libro antes de escribirlo y mientras lo escribía. Pues por los resultados, no tan sólo no lo pensó, simplemente lo excretó, y tampoco puede quedar en la categoría a que alude Reyes, porque después de escribirlo, el Chóforo de tanto que pujó –que no pensó- se quedó sin la facultad de pensar.

Me da gusto que este libro desdiga la sentencia que proclamó Domínguez Michael hace años –que la crítica es una enfermedad juvenil que se remedia con las ambiciones políticas o la historiografía académica a granel-, Domínguez Michael sigue siendo fiel a la servidumbre y grandeza del arte de la crítica.

Y a nosotros nos da mucho gusto que, para terminar su artículo, Valeria Luiselli reconozca que el Chóforo es afecto a la servidumbre; su libro no es otra cosa que un ejercicio de servilismo intelectual para su patrón, para halagar los gustos e intereses políticos de su patrón KK, el inefable director de Letras Viles. Desde esta óptica, el diccionario de las choforoscosas debería de haberse impreso en un rollo de papel sanitario. No sirve para otro objetivo.

P E R L A R I O

(Conceptual)

Monsi, incuestionable guía moral de los intelectuales que apoyan el proyecto de nación de AMLO, no tuvo ningún empacho en dejarse premiar por la derecha, su acérrima enemiga. Ahí estuvieron Josefina Vázquez Mota y Consuelo Sáizar “La Matarruquitos”, entregándole senda medallota en Bellas Artes. Es, exactamente, ninguna distancia medida, como si Pasternak se hubiese dejado premiar públicamente por Stalin…o por Beria. Pero la fortaleza moral de Pasternak jamás se prestó a un infame sainete como el escenificado en Bellas Artes; al respecto, nuestro colaborador Federico Scaramanga comenta que…

Nota admonitoria y diagnóstico clínico

Dado que el paciente que trato no tiene ninguna esperanza de curación, he querido dejar para consternación de los ciberlectores de la Rana Roja, este bajo testimonio fascista de odiosa progenie y autoría, para que se proceda ya al encierro definitivo de quien lo firma -y sirva aparte como prueba psicoanalítica incontrovertible de la transposición de la personalidad de Marx a Moisés que estudió vergonzantemente Freud- y de Scaramanga al insuperable Monchi. El apenado Doctor Joseph Mengele.

Homenaje dialéctico a las nalgas de Monsiváis en Bellas Artes

Para ilustrar el optimismo” La Monchi

“La impostura es la diosa de la muchedumbre”

Louis-Ferdinand Céline

Por: Federico Scaramanga

¿Quién lo hubiera creído…? ¿Cuándo ocurrió…?

¿Por qué Monchi, por qué…? Tu traición es mayor que tu talento único y portentoso en la Portales, la galaxia Andrómeda y asterorides anexos… te acaba de entregar el premio de las Bellas Artes la derecha en el poder… las galerías pletóricas aplaudían tus formidables nalgas con que has andado desde el castrismo hasta donde sea necesario… el famélico trasero de Josefina Vázquez de la Mota, se movía al impulso de tu hechizo y tu retórica…estabas en tu mejor momento, desaliñado, disfrazado de albañil, ¡hilarante, retruecanoso, monsivarítico…! el ubicuo monumento de los glúteos de la Cantante de Rancheras que es el mojón lésbico de la Vía Apia y de los laberínticas vías rápidas del “Legítimo”, ¡sí!, la insuperable Consuelo Sáisar…babeaba ante tus frases improvisadas y cinceladas en la eternidad…nadie podía creer tanta belleza…todo era perfecto… ¿Por qué Monchi, por qué dejaste tus nalgas olvidadas…? Te preguntamos tus ociosos e innumerables admiradores… aun aquellos que nieguen que lo sabes todo y que deberías pasar una temporada cogido en los separos policiacos…¡Cochinos…! ¡Miserables…! ¡Nazis…! ¡Intolerantes…! Mas la verdad es terrible…no es el cúmulo de tus cambios de chaqueta…de ser hijo de la obispona negra…de ser el kisht nacional…el koscher de una sacrílega comida puerca…todo se hubiera consentido…eres la prueba gloriosa de la miseria nacional…pero ¡no podemos permitirlo!, ¡No!…¡Nunca!..¡Ni por un momento!…Quién lo creyera, muchos Pablos de Tarso deslumbrados… caídos del caballo…sedientos de milagros…un poco fanáticos…loquitos…cristianos…Y resulta que Monchi, la puta vieja se ha convertido en Don Juan…¿qué ocurrió por Marx y Lenin en sus patinetas psicodélicas…? ¿no acaso escribieron la historia del proletariado…? ¿Se olvidaron de las piruetas de Monchi en su colchón…? ¿para qué Marx, para qué te esforzarte tanto…? Horas interminables y heroicas en la biblioteca de Londres, descuidando tus barbas rabínicas, al final, Monchi se volvió un burgués, un horrible burgués bienpensante…un irreverente decentístico, ¡lo peor de lo pésimo…! se amarró a sus cadenas, no quiso liberarse…¡ya nada le importó…! ¡Mandó al carajo la historia del proletariado sin cabeza y sólo se quedó con sus cojones…! ¡Oh, Monchi, tú tan sabio y marxistoso y monsifilítico…! ¿Por qué traicionaste el nicho histórico de la guerrilla letrada…? Te convertiste en mercachifle de tus nalgas plusvalísticas… hombre de pronto…un machín…un padrote de las letras vencidas…un cabrón inescrupuloso… ¡algo así…! ¡algo así…! ¡No puedo precisarlo…! pese a contar con los arsenales de Engels y del renegado Krausky… Monchi se atrevió a girar la rueda de la historia con sus purititas nalgas muy rentables…¡un horror…! ¡una negación dialéctica del mete-saca gay…! ¡postrera renuncia a tu infatigable deseo de vergas mishimianas…! mas nada te ha importado…¡majadero e impostor…! ¡eso sí! ¡siempre triunfante, plebeyo, ombligo de los parias de la tierra…! tu admirado, único, capaz de afirmar que el pasado es mejor ya que no existe… ¡Ave Fénix de los antros…! ¡paradigma de los putos…!¡Alfabeto chichimeca de los nacos…! olvidándote de todo te has vuelto donjuanesco…el propio Doctor Marañón anda desasosegado…nadie sabe qué pasó con su tesis…los donjuanes no son homosexuales reprimidos… son las maricas las verdaderas seductoras… las que guían la historia…los héroes perdidos del proletariado…has traicionado tu culo y tu honra… has aburguesado tus anales… ¡Nadie se atreve a decirlo!… es un hecho lo confiesa asordinado el flatulente Joaquín Diez Canedo…lo reconoce el propio Pablito Soler-Frost y del culo pronto pasa a la envidia aciaga…Monchi te cargaste a Marx en Bellas Artes y sólo moviste el culo de tu ingenio…¡Qué grande eres Monchi!…¡nadie tiene esas nalgas!…¡Nadie podrá nunca prestarlas…! ¡Nadie Monchi, nadie…! Has dejado a la dialéctica extenuada… ¡nada queda para los esclavos del mundo! ¡Proletarios de…

La perla que hallamos es la cortedad de los conceptos de Scaramanga. ¡Vamos, Monsi merece más!

DEL ARCHIVO SECRETO DEL ABOMINABLE DR. MENGELE

Se cuenta en los corrillos de la “Inteligencia” argentina, que a mediados del siglo pasado el Dr. Joseph Mengele, el hombre más buscado por los judíos, el hombre emblema de la Industria del Holocausto, se encontró por primera vez cara a cara con su encarnizado persecutor, Simón Wiesenthal. ¿Cómo ocurrió? El Dr. Mengele vivía en su buhardilla de Corrientes 348, último piso, ascensor, y económicamente se hallaba bastante bien, gracias a ciertos ahorrillos hechos durante el Tercer Reich. Sin embargo, hombre precavido, buscó un trabajo para justificar sus ingresos ante los bonaerenses. Era cartero. Se había pintado su cabello de rojo: dejóse un bigote grueso pintado de rojo también y para ocultar sus escalofriantes pupilas azules semejantes a dos piedras de hielo, usaba lentes ahumados. Wiesenthal se encontraba de paso por Buenos Aires, siguiendo una pista dudosa, pero pista al fin, sobre el paradero del abominable doctor. El doctor Mengele se dio cuenta de que debía de entregar una carta a su encarnizado enemigo, pero no se arredró. Tocó en la puerta de un departamento en la calle Belgrano y Wiesenthal en persona le abrió. El abominable doctor tocó, salió el cazador de nazis, y recibió la carta. Como parte de su rutina investigadora, Wiesenthal llevaba un pequeño álbum de nazis buscados en todo el mundo y, el primero que aparecía era Mengele. No era una foto buena, algo difusa, pero foto en mano, el obseso cazador interrogaba a todo aquel con quien se topaba:

-¿Ha visto a este hombre? Usted recorre buena parte de la ciudad, quizá lo haya visto, quizá lo recuerde –preguntó ansiosamente el cazador.

La presa examinó con cuidado la foto , la miró desde un par de ángulos y luego dijo:

-Me parece que sí –en el año que llevaba viviendo en BA el abominable doktor había aprendido a imitar bien el acento porteño sin dejo de extranjerismo. En cambio Wiesenthal mascaba horriblemente el español:

-¿Dónde, dónde?

El abominable fingió recordar:

-Creo que en la Plaza San Telmo, creo que baila ahí tangos para ganarse la vida.

-¿Osté saber quien ser?

-No tengo la menor idea. ¿Es famoso?

-Sí, es famoso. Es ser diabólico. Maldad en persona. Debe pagar numerosos crímenes, fueron horripilantes en Alemania. ¡Es Mengele!

El abominable dejó caer el álbum al suelo y se mesó los cabellos.

-¡No me diga! ¡Y lo tuve a mi alcance! ¡Pude detenerlo! ¡Odio al tipo!

-No tanto como yo.

-Sí, tanto. O más.

-No puede ser. Soy el odiador número uno de Joseph Mengele.

-No. El uno soy yo. Y mire, sé quien es usted, yo también busco nazis.

-Ayúdeme a atrapar a Mengele.

El cartero apócrifo sacó de su alforja epistolar un sobre y se lo dio al cazador:

-Con gusto. Pero ayúdeme también. En este sobre van las fichas de dos nazis renombrados. Se lo dejo, no lo abra ahora, ábralo después. Sé que usted los conoce. Los aprehenderemos juntos. Usted y yo. Pero debo irme, voy a San Telmo, si veo a Mengele le telefonearé.

Simón Wiesenthal le dio una tarjeta con su número telefónico y se metió, emocionadísimo, presa de la fiebre de todo cazador que ya tiene en la mira a su presa mayor. El cartero se fue en su motocicleta. En la soledad de su casa, el cazador abrió el sobre y halló dos fichas completas. Helas aquí:

Lord Byron, cuyo verdadero nombre fuera George Noel Gordon (1788 – 1824), fue un poeta inglés nacido en Londres muy apreciado en su país y en todo el mundo. Es autor de La peregrinación de Childe Harold y Don Juan, sus dos obras más importantes, además de El corsario, La prometida de Abydos; todas ellas son obras atormentadas, impetuosas y violentas como su carácter y su propia vida, adornadas de un verbo satírico incomparable. Marchó a Grecia para luchar a favor de los helenos y murió en Misolonghi (a orillas del mar Jónico) durante la heroica defensa que Botzaris le ofreció a los turcos (1822, 1823 y 1825). En la Edad de Bronce pude encontrar el siguiente párrafo:

¿Cómo es rica Inglaterra? No en piedras preciosas. Tampoco en abundancia y paz, aceite y vino, en leche y miel, como la tierra de Canaán una vez, tampoco en dinero en efectivo, que no es dinero de papel. Entretanto, sí nos vemos privados de estos tesoros. ¿Hubo jamás un país cristiano tan rico en judíos? Ellos disponen a su antojo del Trono y del bien de los pueblos. ¡Sus pagarés vuelan desde el Indo hasta el Polo!

Y la Bolsa y Banca, Barón y Compañeros se apresuran a salvar al príncipe de los mendigos de la bancarrota. El oro; no el acero, les abre la puerta del triunfo. Un pueblo elegido, un simple par de judíos, encontrará su tierra de promisión en cualquier país.

Dos judíos, bien se ve que no son samaritanos, son ahora dueños judíos del Globo Terrestre. ¿La felicidad de los pueblos? La menosprecian. Su nueva Jerusalén es un Congreso, donde se ostenta el orden y el derecho de los hombres libres.

El 2 de agosto de 1973, es decir hacen más de treinta y cuatro años, el Viejo Camarada Padre Julio Meinvielle entregaba su alma de Cruzado a su Creador. Fue un accidente de tránsito, inexplicable, ocurrido en una época turbulenta. Y eran muchos los interesados en su desaparición física, particularmente para la ejecución de una venganza. En una fría mañana del día siguiente le dimos sepultura en la bóveda de una familia entrañablemente amiga, hasta que pudo ser trasladado al atrio de su amada Parroquia de Versailles, Nuestra Señora de la Salud, donde reposa en la Paz de los Justos que agradaron a Dios en este mundo. Escribió un conjunto de libros que bastarían para dar fecundidad y justificar su vida. Unos seis años después también se nos iría para reunirse con Dios, el Padre Leonardo Castellani, ya muy viejito. Estas dos columnas de Nuestra Catedral aún no han sido restauradas.

De su libro El judío en el misterio de la Historia (pág. 87, Ed. Teoría, Bs. As. 1963), he tomado el siguiente párrafo:

El crédito es moneda. Y el banquero, al crear el crédito crea moneda. Y al crear moneda se enriquece rápidamente. Sabido es que el sector judío, siendo relativamente pequeño en comparación del sector de los gentiles (los goim) que se dedica a la creación de las riquezas, maneja sobre todo el poder financiero, que se ejerce a través de los bancos. ¿Qué pasa, entonces, en la economía?

Los no-judíoes cultivan la tierra, hacen florecer los campos, crean poderosos establecimientos agrícola-ganaderos, levantan industrias, descubren y utilizan nuevas invenciones, hacen surgir de la tierra las verdaderas riquezas, y sin embargo son, en gran parte, miserables deudores.

Los judíos, en cambio, ni cultivan, ni inventan, ni producen, y son los dueños de todo.

Siempre se los ve prendidos al oro; siempre manipulando mil papeles que se llamarán letras de cambio, cheques, pagarés, acciones, obligaciones, títulos, cuyos secretos sólo ellos conocen; siempre se quedarán con el oro, aún cuando a los demás les dejan estos papeles.

Y ellos, dueños del oro, que es el polo hacia donde todo converge, serán por lo mismo, dueños de todo el movimiento financiero, de todo el movimiento comercial, de todo el movimiento industrial, de todo el movimiento agrícola-ganadero.

Ellos que no cultivan un grano de cereal, tienen el monopolio del trigo, del arroz, del lino, del algodón, de la cebada y de todos sus derivados, del mundo entero; ellos, que no crían una oveja, poseen el monopolio de los ovinos, vacunos, porcinos, y en general de todas las carnes del mundo entero; ellos que no explotan una sola mina, son dueños de los yacimientos hulleros y petroleros; dueños del oro, de la plata, del estaño, del hierro, del cobre, de las fuerzas eléctricas; ellos, que no saben fabricar más que artículos de miserable calidad, controlan las fábricas más importantes de todos los países.

Despedida y firma en una carta personal del Padre Meinvielle.

EL RINCÓN DEL POETA SATÍRICO

La Rana Roja avisa a todos sus lectores, especialmente a los poetas, que su entrañable amigo Xorge del Campo padece de cáncer en su fase terminal. No cargará los Peregrinos este año. Iremos dando cuenta de la evolución de su mal. Poeta, cuentista, novelista y de manera notable, gran antologador, Xorge del Campo ha dedicado largos años a la investigación literaria. Consecuencia de ello son sus prestigiadas antologías monotemáticas, entre las que sobresalen Cuentistas y novelistas de la Revolución Mexicana ( Comisión nacional para las celebraciones del 175 aniversario de la Independencia Nacional y 75 aniversario de la Revolución Mexicana, México, 1985, una reimpresión), en ocho tomos y que incluye a cerca de 500 narradores. También su Diccionario ilustrado de narradores cristeros ( amate editorial, México, 2004); ambas obras son paradigma de investigación exhaustiva y seria. De haberlas leído en su tiempo, el Chóforo no habría hecho el ridículo con su antologacha y su diccionario de las choforoscosas.

En el campo de la poesía, Xorge ha publicado poemarios eróticos como Animal de amor (UNAM, México, 1972), El libro rojo de Xorgeres (Ediciones Mester, México, 1981) y El Diablo Eros (Ediciones Luzbel, México, 1983). De El Diablo Eros ofrecemos una pequeña selección esta vez:

PARADISA 7

Paradisa que acaricias amplia,

angelosa en mí, sin temblores,

con sonrisas cuajadas en el tacto,

con toda la lujuria suave en un instante

dadivoso de senos palpitantes,

y te abres en carne de belleza,

curva, esferal, tensa e infatigable

para los labios mayores y menores,

para recorrerla despacio

e ir lamiendo sus pechos, sus muslos

y caderas a la noche,

y en el momento del desfallecimiento

quedarse como un río

Donde las aguas perdieran su combate.

Ah, Paradisa que no pide coitos despacio,

(ni de prisa

sólo libertad, porque en mi sangre brota.

ella, y se muere en mi vida

y es el cadáver que yo dejo.

Ah, Paradisa

en mi carne que es presa de su carne,

vibración que me saca de las gotas

todas las aguas de mi piel

Y locos estamos copulando, lubricándonos

(el cuerpo

con su pulgar, con su meñique,

y los cuatro horizontes que la tocan,

la ambarean, la repiten en cópula y deseo

me sacan la lascivia de mi muerte.

EL ESPEJO DE LAS HISTORIAS MALDITAS

CARTA DE ULTRATUMBA REMITIDA A GERARDO DE LA TORRE

Edmundo de los Ríos llegó con menos de 23 años a México. Venía de Arequipa, Perú. Para sobrevivir y poder escribir, solicitó la beca del legendario Centro Mexicano de Escritores y la obtuvo. Trabajó un año con Juan Rulfo, Juan José Arreola y Francisco Monterde. Allí escribió su primera novela, Los juegos verdaderos. Tuvo tal aceptación que Emmanuel Carballo, entonces en posesión de una editorial, “Diógenes”, la editó de inmediato y Juan Rulfo escribió una fajilla que revelaba su entusiasmo: “La primera obra de la literatura de la Revolución Latinoamericana”. El libro fue un éxito. Pero Edmundo, que era un joven con sentido del humor, bebedor, irónico, sensible y básicamente tímido, indefenso ante las agresiones, fue victimado por “su mejor amigo”.

El grupo de narradores a los que Edmundo se sumó lo conformaban, entre otros José Agustín, Gerardo de la Torre, Gonzalo Martré y René Avilés Fabila. En realidad se hizo muy cercano a Gerardo y a su esposa, la Yuyi, por cierto hermana de José Agustín quien protegía con afecto fraternal al narrador peruano.

De pronto algo pasó. Edmundo le dio una carta a Gerardo donde se declaraba ajeno a las calumnias e inocente de bajezas que le atribuían en forma cobarde y anónima. De esa carta, Edmundo le dio copia a José Agustín y a René Avilés Fabila. Luego de ese momento, Edmundo desapareció, realmente se esfumó de México. Nadie volvió a saber de él y en un libro del Centro Mexicano de Escritores, la autora, Martha Domínguez lo dio por muerto en 1999. El misterio era, pues total. Hace unas semanas, René recibió un coreo electrónico de Perú: la esposa de Edmundo le notificaba la muerte del escritor, olvidado y amargado por algunas razones enigmáticas. Había dado con RAF a través de su página web y decidió notificarle la mala nueva.

Para conformar el Museo del Escritor, René Avilés Fabila donó sus archivos. En ellos estaban fotografías de Edmundo y la copia de esa carta a Gerardo de la Torre. Suponemos con razones bien fundadas que el choque con el novelista mexicano, fue para Edmundo devastador y que al no poder hacerle frente a una situación complicada, se retiró no sólo de México sino de todo. Murió olvidado dejando una novela inédita.

Nada tan gratificante como el conocer la verdadera naturaleza humana. La carta comienza así:

Querido René:

Te ruego que leas esta carta, cuyo original la he enviado a Gerardo. Necesito que tú la leas porque te estimo bastante, y no quiero que tengas una mala impresión mía. No he tenido hasta la fecha oportunidad de conversar contigo. No te imaginas lo molesto que estoy por todo esto. Saludos a Rosario. Tu amigo, Edmundo. (Firma).

México, abril 26 de 1969.

Estimado Gerardo:

Esta carta no pide disculpas. Hace reclamos. Reclamo explicaciones por tu actitud que no quiero calificar, porque niega la imagen que siempre he tenido de ti. Escribo esta carta, por lo que está ocurriendo y porque siempre he creído en la amistad que nos unió. Esta carta nunca debiera de haberla escrito, detesto los chismes, las intrigas. Pero es necesaria, a pesar de que parece cosa de colegialas.

No te reprocho que no quieras seguir siendo mi amigo, tú tienes toda la libertad del mundo, pero sí debo manifestarte que estoy ofendido por los medios a que has recurrido para ello. No imagino que hasta este momento no haz razonado lo injusto que eres conmigo, a menos que yo esté loco y no recuerde algo que cometí en contra tuya, o soy demasiado cínico.

Dices que soy un malagradecido, luego de lo amable que han sido, tanto tú como tu familia. y esa ingratitud la he demostrado al haber robado varios libros de tu casa, la casa que tú me brindaste. Al menos, eso es lo que me ha informado Gonzalo Martré.

Quiero que me permitas darte algunos datos (no sé de que otro modo puedo llamarlos) para que tú pienses si me desagravias o no.

Primero.- Bien sabes, y tú mismo les has referido a algunos amigos nuestros, la rareza mía de desaparecerme de pronto por un tiempo. Desde que somos amigos, hace año y medio, varias veces he dejado de ir semanas a tu casa sin ninguna explicación. ¿Es cierto o no? Pruebas de esa…cómo llamarla, quizá inconstancia o informalidad mía, son las siguientes:

a) José Agustín me prestó hace tiempo el Tambor de Hojalata (no le robé nada) y se lo devolví un mes después, en ese lapso había yo desaparecido.

b) B) A José Agustín le llevé hace varios meses todos sus libros para que me los dedicara. Le dije que al día siguiente volvería para recogerlos. Todavía están en su casa (Y tampoco le he robado nada).

c) A René le dejé recortes periodísticos sobre mi novela, porque los necesitaba para escribir un artículo. Tres días después debería volver a recogerlos. Recién me los ha entregado por intermedio de Martré, ya que no volví a su casa (Y a él tampoco le robé nada).

d) D) Miguel Alemán me dio la oportunidad de escribir una telenovela, ¿recuerdas? Al otro día debería presentarme. No he vuelto hasta ahora. (No le robé nada).

e) A Carballo lo frecuento dos o tres semanas seguidas y luego dejo de verlo un tiempo. Ni siquiera tiene mi dirección y piensa que viajé fuera de México. Él te lo puede decir. (No necesito robarle, para desaparecer). A Marisa, los Fernandos, Humberto Guzmán, su familia, pueden decirte lo mismo; los veo varios días y luego desaparezco. No lo hago a propósito, es un defecto o qué diablos que me reprocho.

Esto quiere decir que si dejé de ir a tu casa, de pronto, sin el menor aviso, no fue porque salí robando libros, que bien te los hubiera podido pedir prestados (adjunto te devuelvo el libro de Butor que me prestaste. El de Vallejo te lo daré luego, por favor). Al menos que alguna persona de tu casa me haya visto con los libros en el momento del robo o cuando huía, y de ser así dese que me lo diga en me presencia. No crees que a un amigo mucho menos se le puede acusar de ese modo, sin reclamarle a él, en primer lugar?

Por otra parte, al contarles lo de “sí robó” a José Agustín, René y otros amigos no les dijiste seguramente que anteriormente se perdieron muchos libros tuyos y tú mismo decías que los amigos de tu hermanos se lo llevaban ( hasta Los juegos verdaderos se llevaron, ¿recuerdas?) y me parece saber que al muchacho Casís lo pillaron cuando se llevaba una guitarra. Pro, para ti, yo soy el ladrón, Estoy seguro que tu mamá, tu hermana y tus hermanos no saben de estas acusaciones que me haces y de saberlo lo negarían. Me conoces muy bien. Mi comportamiento en tu casa, a pesar de estar casi todos los días, nunca fue censurado, jamás di un paso sin pedir permiso, y eso porque yo soy así.

(Siguen tres largos párrafos de reproches redundantes)

No me explico, Gerardo, por qué te empecinas en desprestigiarme. ¿O no es así?. ¿Qué he hecho en contra tuya? Seguramente he cometido algo muy grave, y te exijo, porque me considero tu amigo, a que lo digas claramente, o medites en el daño que me haces y lo repares.

Por ejemplo, cuál era el objeto de decirle a José Agustín, cuando escribí la nota sobre mi novela, que tú corregiste el estilo y que estuvo rodando de editorial en editorial. Y eso bien sabes que tú que es falso. Ni la corregiste ni rodó por editoriales. No creo que José Agustín lo inventara. ¿Te das cuenta? Nos vimos muchas veces después de la nota, ¿te dije algo yo? Absolutamente nada, no le di importancia. Pero ahora todas esas cosas me causan tristeza. Eres injusto, Gerardo.

Les adjunto copia de esta carta a José Agustín y a René. Yo los aprecio a ellos y quisiera que la amistad que me brindaron no se enturbiara por una mala interpretación tuya.

Aquí, a mi lado, está este pedazo de papel sanitario, un anónimo lleno de insultos. No puedo creer que otra persona lo escribiera. Debe ser tuya, y me da lástima. Ni siquiera quería mencionarlo en esta carta. Todo esto me ha deprimido y no puedo dejar de

mencionarlo. Me da asco, no tanto por lo que dice sino por lo que es; un anónimo. Dice: “Chinga tu madre pinche peruano. Ya sabrás lo que es estar jodiendo”. Está escrito a máquina en un pedazo de papel sanitario. No puede ser tuya esta nota, Gerardo.

Sé verdaderamente hombre, Gerardo, sin golpes ni insultos que ahí no radica la hombría, y date cuenta de tu error, de la forma como estás portándote conmigo.

Edmundo de los Ríos seguirá siendo, cuando tenga una respuesta tuya, un amigo incondicional; amigo tuyo, de tu familia, de nuestros amigos que tanto tú como yo apreciamos. Atentamente. Firma.

Edmundo de los Ríos jamás recibió la respuesta pedida. Poco después se fue a su patria y no volvió nunca.

ADiCcIoNaRiO DeL ChACotEo

Leemos en la contratapa de este insólito adiccionario de Guillermo Fárber (Ed. Sansores y Aljure, México, 1997), que:

1. BAENANO. Dícese de los países chicos y plataneros, que así son y así se conservan gracias a las malas artes del Gran Baenanodor, que es el vecino país del norte. México que no es chico ni produce mucho plátano, es sin embargo país bananero, gracias a que sus presidentes han sido plátanos dominicos.

2. BALLET PARKING. Servicio de estacionamiento en el que se llevan nuestro auto de puntitas. El idioma hablado en México está fuertemente corrompido. Decir valet parking en vez de servicio de estacionamiento apesta a mierda gringa, de la que caga Bush.

3. BARBAJÁN. Sujeto que no sabe comportarse en los bares. Naco con dinero.

4. BATICANO. Sede de la religión de Batman. Lugar ocupado actualmente por un ex nazi que prohíbe el condón.

5. BATOALLA. Combate en el baño. Lucha por ver quien compra las toallas más caras. La última gran batalla la ganó Martita.

6. BEODIOSO. Tipo que se pone insoportable cuando se embriaga. Naco borracho.

7. BIODESAGRADABLE. Mujer vital pero fea. Si además es extraordinariamente corrupta, trabaja como guía moral en el SNTE.

8. BIGOTEO. Escurrimiento del labio superior después de bajarse al río. Este escurrimiento suele tener sabor y olor a pescado, aunque en el río no haya peces.

9. BIZCONDE. Aristócrata de mirar torcido. Aplícase también a magistrados torcidos: vbg el Bizconde de Azuela.

10. BLINDEDO. Dedo acorazado para incursionar en vaginas muy blindadas. Realmente, muy útil en toda clase de vaginas.

Los complementos en cursivas son de la eximia Rana Roja.

HISTORIAS BREVES, PERO EJEMPLARES

De nuestra colaboradora la poeta narradora y pintora Lucero Balcázar quien abre el libro de cuentos cortos Abrevadero de Dinosaurios (Ed. Cofradía de Coyotes, México, 2008), los siguientes textos:

EL SON DEL CORAZÓN

El son del corazón de nosotros Los Coyotes no cabe

en ningún micro-cuento porque se apellida Martré…

DON CUENTITO Y SU NOVELA

El pequeño hombre que se sabe apenas cuentito, huye

ante la voluptuosidad de su mujer novela.

MUERTECITA

Con tres cadáveres exquisitos escondidos dentro de mi clóset

a todos puedo engañar menos a mí, que sé que las muertes

chiquitas son mi perdición.

SR. CUENTO

Sobre la línea de El Cuento, Edmundo Valadés sigue

cabalgando, con su Muerte y con Permiso.

MAL CUENTO

Tenía cuatro años, cuando la niña de mis ojos comenzó

a reglar.

LOCURA

Porque una gota se semen, una gota entre los senos, una gota de

sudor, una gota de saliva, una gota de Locura, todo lo cura.

CHISTELOGÍA

ANTONIO SALGADO HERRERA proporcionó a la Rana Roja la serie

“LAS CÁBULAS DE SEXOPO” desde el número 15 hasta el número 29; regresa ahora con chistes a costa de ciertos personajes que abusan de algún defecto. Por ejemplo, para comenzar, dedicado a Agustín Cadena su diseño de “El chaparro”:

Es tan chaparro pero tan chaparro, que seguido se pasa el semáforo en rojo, para que le griten: “Alto”

Es tan bajito pero tan bajito, que no sabe distinguir un dolor de cabeza de uno de callos.

Es tan enano, pero tan enano, que cada vez que se preocupa, se psea por debajo de la cama, para tranquilizarse.

Es tan chaparro, pero tan chaparro, que cuando le meten zancadilla, sus azotones no tardan, nadita nadita.

Es tan zotaco, pero tan zotaco, que en cada foto que aparece, abajo hay un letrero que dice : “Si quiere conocer al de la foto, use una lupa”

Es tan chirris, pero tan chirris, que cuando se ha quedado cesante, ha trabajado hasta de muñeco de ventrílocuo.

Está tan chapatín, pero tan chapatín, que se baja los escalones de uno en uno y en paracaídas.



El refugio del narrador satírico

CUENTOS, HISTORIETAS Y FABULAS (Extracto)

Edimat Libros. Madrid, 1999.
AUTOR: Marqués de Sade.

HAY SITIO PARA LOS DOS

Una hermosísima burguesa de la calle Saint-Honoré, de unos veinte años de edad, rolliza, regordeta, con las carnes más frescas y apetecibles, de formas bien torneadas aunque algo abundantes y que unía a tantos atractivos presencia de ánimo, vitalidad y la más intensa afición a todos los placeres que le vedaban las rigurosas leyes del himeneo, se había decidido desde hacía un año aproxima-damente a proporcionar dos ayudas a su marido que, viejo y feo, no sólo le asqueaba profundamente, sino que, para colmo, tan mal y tan rara vez cumplía con sus deberes que, tal vez, un poco mejor desempeñados hubieran podido calmar a la exigente Dolmène, que así se llamaba nuestra burguesa. Nada mejor organizado que las citas concertadas con estos dos amantes: a Des-Roues, joven militar, le tocaba de cuatro a cinco de la tarde, y de cinco y media a siete era el turno de Dolbreuse, joven comerciante con la más hermosa figura que se pudiera contemplar. Resultaba imposible fijar otras horas, eran las únicas en que la señora Dolmène estaba tranquila: por la mañana tenía que estar en la tienda, por la tarde a veces tenía que ir allí igualmente o bien su marido regresaba y había que hablar de sus negocios. Además, la señora Dolmène había confesado a una amiga que ella prefería que los momentos de placer se sucedieran así de seguidos: el fuego de la imaginación no se apagaba de esta forma – sostenía -, nada tan agradable como pasar de un placer a otro, no cabía el fastidio de tener que volver a empezar; pues la señora Dolmène era una criatura encantadora que calculaba al máximo todas las sensaciones del amor, muy pocas mujeres las analizaban como ella y gracias a su talento había comprendido que, bien mirado, dos amantes valían mucho más que uno sólo; en cuanto a la reputación, daba casi lo mismo, el uno tapaba al otro, la gente podía equivocarse, podía tratarse siempre del mismo que iba y venía varias veces al día, y en lo que atañe al placer, ¡qué diferencia!
La señora Dolmène tenía un miedo cerval a los embarazos y convencida de que su marido no cometería nunca con ella la locura de estropearle el tipo, había asimismo calculado que con dos amantes existía mucho menos peligro de lo que tanto temía que con uno sólo, pues -decía ella como bastante buena anatomista- los dos frutos se destruyen entre sí.
Cierto día, el orden establecido en las citas se alteró y nuestros dos amantes, que no se habían visto nunca, se hicieron amigos de una manera bastante divertida, como vamos a ver. Des-Roues era el primero, pero había llegado demasiado tarde y, como si fuese cosa del diablo, Dolbreuse, que era el segundo, llegó un poco antes.
El lector inteligente se dará cuenta enseguida de que la combinación de estos dos pequeños errores debía abocarles a un encuentro inevitable; se produjo, por supuesto. Pero mostremos cómo sucedió y si es posible aprendamos de ello con todo el recato y el comedimiento que exige semejante materia, ya de por sí de lo más licenciosa.
A instancias de un capricho bastante singular – y los hombres son propensos a tantos- nuestro joven militar, cansado del papel de amante, quiso interpretar por un momento el de amada; en lugar de tenderse amorosamente abrazado por los brazos de su divinidad, prefirió abrazarla a su vez; en una palabra, lo que suele quedar debajo, él lo puso encima, y tras este intercambio de papeles quien se inclinaba sobre el altar en el que habitualmente tenía lugar el sacrificio era la señora Dolmène, que desnuda como
la Venus Calipigia y tendida como estaba sobre su amante, enseñaba, en línea recta con la puerta de la habitación en la que se celebraba el misterio, eso que los griegos adoraban con tanta devoción en la estatua que acabamos de citar, esa región tan hermosa, en una palabra que, sin que tengamos que irnos demasiado lejos para poner un ejemplo, cuenta en París con tantos adoradores. Tal era su postura cuando Dolbreuse, que tenía la costumbre de entrar sin más preámbulos, abre la puerta tarareando una cancioncilla y por todo panorama se le presenta aquello que, según se dice, una mujer verdaderamente honesta no debe nunca mostrar.
Lo que habría colmado de júbilo a tantísima gente, hace retroceder a Dolbreuse.
-¡Qué veo! -exclamó-, ¡Traidora… ! ¿Esto es, pues, lo que me reservas?
La señora Dolmène, que en ese preciso instante se encontraba en una de esas crisis en las que la mujer actúa mejor de lo que razona, se apresura a contestar a semejante pretensión:
-Pero, ¿qué diablos te pasa?- pregunta al segundo Adonis sin dejar de entregarse al primero-. No veo por qué ha de decepcionarte nada de esto; no nos molestes, amigo mío, y acomódate aquí, que puedes; como bien puedes ver hay sitio para los dos.
Dolbreuse, que no puede contener su risa ante la sangre fría de su amante, comprendió que lo mejor era seguir su consejo, no se hizo de rogar y parece ser que los tres ganaron con ello.

RECORDANDO A NIKITO NIPONGO

De su libro Nueva Lotería (Claves Latinoamericanas, 1984) que acostumbramos a saquear sistemáticamente, tomamos el tema “EL LIDER” (1)

Estallará una huelga de líderes corrompidos para protestar contra los obreros depuradores. Al frente de los corruptos, por selección natural, Joaquín Roboa Frescoe, asesorado por Emilio Balboa Ladrón.

Al Capone fue un gángster declarado, no un gángster vestido de apóstol sindical como la Joaquina Hernández Galicia. Muy rebasado está La Quina por su sucesor Gomero Deschamps.

El movimiento obrero acabó en danza de líderes corruptos. Danza que lleva de parejas a los funcionarios corruptos. ¡Hey familia! Danzón dedicado la señora Gordillo y a monseñor Chafascal.

Cuentan los trabajadores con un gran variedad de líderes; por ejemplo, unos son muy rateros, otros son asesinos, varios más son tan rateros como asesinos, los hay que además de rateros y asesinos son imbéciles, abundan aquellos que a su condición de rateros, asesinos e imbéciles añaden su calidad de lamepatas patronales, y no faltan quienes son casi como La Quina: lo peor de lo peor. Pero “lo más pior” está ahora en Pémex y la SEP.

Los líderes corruptos son los que más se perfuman. Pero siempre apestan a caca.

Siempre está ocupado un líder en relegirse o enriquecerse. De vez en cuando se entretienen en regresar al gremio, una vez que los depusieron: como el Napito.

Por ser respetuosos del derecho obrero, hay industriales que les pagan al contado las amenazas de huelga a los líderes. Y algunos empresarios le pagan al contado al secretario del Trabajo, para que no haya líderes. Así les sale más barato, como en Wal Mart.

EL CLUB DE LOS SATÍRICOS MEXICANOS

La Rana Roja ha tenido a bien fundar “El Club de los Satíricos Mexicanos” dado que, vivitos y coleando hay un número suficiente como para mantener tertulias satíricas cachondas y venenosas. Por lo pronto ya extendió su correspondiente

credencial a Fernando Nachón de quien ofrecemos El culo en la verga (Editorial Nula, México, 2007).

El Culo en la Verga

(Corría el año de XXXX, en Madrid, cuando escribí mi siguiente obra maestra: El Culo en la Verga.

Este cuento está dedicado a Humberto Navarro Mandujano, que trabaja en el piso 17 de la una oficina de Gobierno, ya que me dijo que con este cuento, algún día sería más aclamado que Mishima).

Ayer me di cuenta de que todo está al revés, pero no sólo en el sentido vertical sino también en el horizontal. Conocí a Belén (en Madrid) en un bar llamado Ya’stá. A ella se la describiré al estilo Víctor Hugo: Una mujer morena, como el azúcar que recomiendan los vegetarianos, ojos color vómito de abeja, -quiero decir:miel, -color oro pálido-, aunque con unos disparates verdes que parecían caminar por el iris-, sus caderas, NADA marchitas, marcaban el paso: de que lo ancho sigue teniendo su chiste. Buena cintura, pocas protuberancias mamarias pero pornos –ya mejor le paro porque me la estoy jalando demasiado-. Belén no quiso darme un beso hasta la tercera cita, aunque también en esa tercera cita conocí su apartamento. Se hallaba a dos calles del Palacio Real de ese Madrid que, como bien dijera Valle Inclán es: “Absurdo, brillante y hambriento”. El lugar parecía un gruta; no tenía cuadros ni adornos. Ella es una persona mala y manipuladora; lo que más recuerdo de esa estancia fue que cuando eran la seis de la mañana y (todos queremos aventurarnos una cacota de turistas) me levanté a expulsar mi alma al baño, pero al entrar, que me voy encontrando un excusado que bien tendría que excusarse por su propia existencia, ya que cuando solté la primera descarga me llegó un olor espantoso, pues la mierda no caía en el agujero de hasta atrás, sino que –para decirlo más poéticamente- caía en seco. No supe qué hacer porque en México los excusados son –por decirlo de alguna forma- “normales” (con agüita) y yo con mi pestilencia iba a matar todo el trabajo sexual que había efectuado de tan delicada manera esa noche. Para colmo de males, no quería ni siquiera que Belén supiera que estaba yo cagando, entonces se levantó y abrió la puerta (me imagino que el olor se le impregnó en la cara como Alien); alcancé a empujarla –sin pensar que me embarraría las nalgas-, cerré la puerta y le dije que me estaba bañando, pues abrí la ducha para disimular mis necesidades fisiológico-peristálticas, pero como no tenía seguro la puerta quiso volver a entrar y me preguntó: “¿Tienes agua caliente?” “Siiii” –le respondí. “Pues no es cierto, aún no prendo el calentador” –repuso como diciendo : “Ya sé que te da vergüenza que me entere que estás cagando”. El hedor era insoportable, y yo no entendía cómo estaban hechos esos excusados, ya que para que la mierda cayera en el lugar debido, yo tendría que tener el culo en la verga o la verga en el culo; en verdad me estaba sintiendo mal en España, por eso me iba a comer a diario al Mac Donald’s.

Por fin salí triunfante del edificio de mi verduga, caminé hasta el Palacio Real –que me quedaba de camino al hotel-, vi a 30 personas reunidas sobre la acera; en eso salió un Rolls Royce con un hombre –cuyo rostro está de perfil (como paralizado) en las monedas y timbres españoles-, Ese hombre nos saludó a todos.

Los comentarios en cursivas son de la RR.

VIGENCIA Y sublimación DEL EPIGRAMA

Don Francisco de la Parra de G. continúa en la noble tarea de sublimar algunos epigramas de la antología Vigencia del epigrama ( México, Ediciones Fósforo, 2006), del poeta Héctor Carreto. Corresponde el turno a:

José Emilio Pacheco (México, 1939):

TORPEYA

La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto

de la copulación.

No Fuimos muertos por el río de cagada.

Nos ahogaron los orines.

La pediza

nos sirvió de sudario.

Nuestros cuerpos

continuaron unidos en la caca:

petrificado espasmo interminable.

LEGÍTIMA DEFENSA

º Caga lo que quieras.

Di loque se te antoje.

De todas formas vas a ser evacuado.

Sé que soy un pésimo poeta

me siento satisfecho con lo que escribo

y vivo lejos

aunque me arrojes un supositorio.

Condenaron a muerte

A todos los poetas pacianos,

entre los cuales

( por pereza de defenderme)

me incluyo.

LOS AMORES

Al dejarme creíste ganar algo, muchacha.

Y ahora, pasado el tiempo,

hablas de mí con el otro.

Dices que sólo valgo cuando empeño

la blancura solemne de tus muslos

y crees que el mundo olvidará mi nombre.

Te agradezco esa última, esa inútil

manera de odiarme.

Aciertas

(lo digo sin dolor y sin desprecio a nada):

mis versos durarán menos que tu belleza.

COMERCIAL: Quien impulsado por un deseo irreprimible quiera comparar estos poemas mejorados con el original, tan sólo tiene que comprar éste libro en la Gandhi.

CORRESPONDENCIA

ECOS MONSIVARIANOS

Aún quedan medallas por entregar, mesas redondas en su honor, aclamaciones, doctorados honoris causa y todo tipo de homenajes y nos siguen llegando los ecos del rumboso 70º aniversario del Genio de Portales:

Esta nota le ha sido enviada por <alfonsoriano@gmail.com> con el
siguiente mensaje:
 
QUE OPINAIS MAESTRO 
La imposible definición de Monsiváis
 

Cuáquero, masón, excomunista, misógino militante en favor del feminismo, Abajo firmante de cualquier causa a condición de que sea una causa perdida, come curas crónico, coleccionista de suéteres de "cashemere", llama, alpaca para que en esa fina lana afilen sus garras una "trouppe" de gatos insurrectos o Montessori con nombres que dan fe de sus filias y sus fobias de “Miau Tsetung, Ansia de Militancia, La Monja Desmecatada, Carmelita Romero Rubio de Díaz, Rosa Luxemburg, Miss Soginia y Miss Antropóloga, conocedor de esa alta cultura que muy pocos cultos conocen y de la cultura popular que viven sin conocer miles de jóvenes desarrapados, disidente de las disidencias, concursante en los certámenes de Glostora Líquida cuyo equivalente hoy serí­a la grasa Roshfrans para los motores, Único personaje que desoyó³ un consejo de Carlos Slim para hacer un negocio que a quienes sí­ le hicieron caso les permitió cuadruplicar su capital en un par de semanas, Cisen del Cisen, espadachín del Teatro

Blanquita con daga de plástico, amigo de María Félix y su frivolidad expansiva (es tan mala actriz que resulta buena), de Lezama Lima y su concentrado barroquismo, actor extra en la cinta Los Caifanes vestido de Santa Claus, personaje del fotógrafo Héctor Garcí­a quien lo retrató como cura, figura central en un video de Luis Miguel, primer escucha de los éxitos de Juan Gabriel y Gloria Trevi, sabio reconocido desde los 17 años, BASP según las siglas

que Carlos Fuentes le endilgó para tratar de definirlo hace medio siglo (Black Aztec Singular Protestant según unas versiones y otras la S correspondería a la palabra Sexual), poeta de clóset, cronista por entregas de la interminable ciudad de México, defensor del uso de

la memoria por mera flojera, es más fácil memorizar que cargar libros, fanático del futbol como lo demuestra su afición por su equipo favorito los Dodgers, feligrés de la catedral

neoyorquina Virgin Tower y de las capillas Barnes & Noble que la circundan, único sostén posible da la Plaza del Ángel y el Tianguis del Chopo por su frenética adquisición de libros,

grabados, discos, fotos, amigo de la única princesa real que existe en México y se apellida Poniatowska y del único prí­ncipe indocumentado pero creador de carnavales literarios apellidado Pitol, personaje antitelevisivo que aparece más en televisión que muchos

suspirantes de los reflectores de la pantalla chica, amigo de sus amigos aunque los plante de manera sistemática, Archivo General de la Pasión cinematográfica, beneficiario UNO de la clase polí­tica mexicana que no ve en sus chistes e ironí­as escritas con bilis y rabia agresión alguna sino como decía uno de sus clásicos todo lo contrario, el hombre mejor informado que no usa celular ni automóvil (para qué, "Nico", si mis amigos pasan por mí­ y me

prestan su teléfono), intelectual que tiene una zona de no es muy identificados (no a la educación religiosa, no a los crí­menes de odio, no a la impunidad, no a la intolerancia religiosa que expulsa de escuelas públicas a niñitos evangélicos, no a los toros), invitado inolvidable a un restaurante de Nueva York, el mejor, especializado en langosta que pide para comer "scrambled eggs" pese al azoro de quien lo invita y del mesero, visitante distinguido de

los mercados de plomerí­a, o de iglesias protestantes en Semana Santa sólo para escuchar el Mesí­as de Haendel o para recordar quizá antes o después de los conciertos alguno de los versí­culos de los 150 salmos que se sabe de memoria, lector asiduo de publicaciones como "Desde la Fe "y de todos los panfletos de esa izquierda que nunca termina de dividirse o de los ilegibles informes de los presidentes de México, que Daniel Cosío Villegas compiló y que sólo nuestro aludido se atrevió a leer en su totalidad, adversario polí­tico al que sus contrincantes invitan para que les haga el caldo gordo o justifique su existencia, polemista de Octavio Paz, Amigo de Octavio Paz, amigo de sus amigos para quien la reflexión no tiene horario porque puede llamarles a la una de la mañana para consultarlos sobre lo último del dí­a que sólo él conoce, o para ver pelí­culas que sólo se encuentran en su videoteca que tiene bajo llave y no es metáfora, intelectual a quien le deprime hasta el insomnio la suerte del paí­s, encarnación del adolescente a que aún sueña con sopes y hamburguesas, Ebenezer Scrooge de todos los días que no puede decirle no a nadie, conferenciante en congresos de médicos Veterinarios, "niñófobo" que terminó financiando uno de los mejores museos para niños de todo el mundo, modelo de Cuevas y Tamayo, cronista superior a muchos novelistas" balines" que atiborran las librerías y mañana serán polvo, usuario individual de Telmex que paga servicios como un corporativo (cuando nadie contesta en su casa durante una hora su buzón acumula más de 70 llamadas), lector de un libro por día o dos y de una pelí­cula por lo menos, imitador de una tí­a que no tuvo pero que vive con él desde siempre y sobrino real de su tía María y primo real de Bety sin quienes el mundo práctico lo devorarí­a, cumpleañero a quien su amiga Marie Jo le canta las mañanitas maullando porque comparten una felinofilia que da miedo, traductor de los cómics de "Superman", lector de "Mad", abstemio con una multitud de amigos alcohólicos, escritor que se niega a definirse con una palabra como pretende que yo lo haga una reportera y a quien le respondió­ algo parecido a esto: cuáquero, masón, ex comunista, misógino militante en favor del feminismo, abajo firmante de cualquier causa a condición de que sea una causa perdida!

 

DIRECTORIO

Director general: Juvenal Bardamu

Subdirector: Gonzalo Martré

CONSEJO EDITORIAL HONORÍFICO

Petronio, Nikito Nipongo, Celine, Novo, Rabelais, Leduc, Quevedo, Apuleyo, Palma, Bierce, Tablada, Boileau, “Fígaro”.

COLABORADORES Francisco de la Parra de G., Orlando Guillén, Juan Cervera, Lucero Balcázar, Roberto Reyes, Renán Paladez, René Avilés Fabila, G. Fárber, Federico Scaramanga, Guillermo Fárber.

Autorizada su reproducción parcial o total, pero con su crédito debido.

¡ R E C I C L A J E !

A TODOS NUESTROS CIBERLECTORES QUE POSEEN UN DIRECTORIO CULTO, LES PEDIMOS ENCARECIDAMENTE RECICLEN ESTA SALTARINA Y PONZOÑOSA “RANA ROJA”. SUS AMIGOS SE LO AGRADECERAN.

Wednesday, April 29th, 2009 Uncategorized No Comments